O cómo no es necesariamente malo que los extraterrestres se comuniquen con nosotros.

De pronto, un día aparecen en diferentes puntos del planta, gigantes naves extraterrestres suspendidas a pocos metros del suelo. Durante horas no hacen otra cosa que estar ahí, simplemte, gravitando e inmóviles. Los gobiernos de los diferentes países ponene en marcha un plan de actuación, lo que conlleva a trabajar junto a filólogos y expertos en el lenguaje de todo el mundo para poder establecer contacto con lo desconocido, ya sea para bien o para mal, pero lo peor de esperar, es que no se sabe qué esperar.
Increible, tierna, preciosa, una nueva mirada a los contactos extraterrestres, una nueva visión sobre comunicarnos con seres de otros planetas.

Una nueva mirada, una nueva visión que no deja a nadie, absolutamente a nadie indiferente.
Cómo la necesidad hace que, el hecho improbable de, no sólo establecer comunicación directa con seres de otro mundo, sino que esos seres reclamen así nuestra atención, es de un gusto innegable cómo desarrolla y muestra al espectador, el paso a paso de los contactos y acercamientos entre humanos y extraterrestres.

La historia secundaria que narra, es tan devastadora, tan llena de amor como cruel, cuando entiendes la verdad y lo que conlleva todo.
En ese momento, es cuando comprendes lo que realmente está pasando, te deja tan atónito como asombrado, cómo la valentía y la osadía de la protagonista hace que estés pensando y consolando la única idea

Imágenes muy bien logradas, con colores teñidos de frío, y una banda sonora que hay que escucharla a buen volumen para disfrutar del plano completamente.

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