O cómo una obsesión puede convertirse en algo tan peligroso que tu vida deja de ser importante.

Elena Blanco sigue tras la pista de la Red Púrpura para desarticularla, una banda que comercializa con personas y entre muchas aberraciones que comenten, una de ellas, es la retransmisión online de pelas de niños que hasta la muerte, pelearán mientras los espectadores pueden realizar apuestas. Elena está convencida que su hijo Lucas, desaparecido a los 8 años, es uno de los niños luchadores de esa red, secuestrado hace otros tantos por estos monstruos. Además la desaparición de otras menores encontradas posteriormente con signos brutales de tortura,  les da una pista de hacía dónde buscar a estos monstruos y parar sus bestialidades.

Muy parecido en su forma narrativa a su hermano mayor, La Novia Gitana, con unas partes muy diferenciadas en principio-medio-final, con un argumento pasado que conecta con el presente, con acciones narradas en tiempo presenta ayudando a la sensación de acción y movimiento, de rapidez y desesperación.

Es esta ocasión, profundiza más en la vida de algunos personajes secundarios de la Brigada, convirtiéndose en parte importante de la trama.

Es sin duda más violento, movido, con más acción y con más pericia que el anterior, pero también hemos de ser honestos y decir que algunos gaps que quizás se tuvieran que pulir un poco.

Aunque deja impresionado el detalle para que el lector pueda entender y visualizar lo enferma que está la sociedad con la demanda de sangre y las brutalidades de dinero que se paga para ver el sufrimiento afligido a los demás, ya sea a distancia o por ordenar que lo hagan, ese “placer” por el daño físico en una sociedad enferma y de una hipócrita apariencia normal y decente.

Sin duda un libro para disfrutarlo, donde empiezas a leer y no puedes soltarlo hasta el final.

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