O cómo el aburrimiento de un vecindario en verano hace ver cosas que no son … o sí.

Es un verano caluroso y no hay clases, por lo que cualquier pequeña cosa es un gran evento o descubrimiento cuando tienes cierta edad, todo es súper emocionante y súper peligroso y súper importante y todo, sobre todo es súper. Esto es lo que les pasa a los jóvenes protagonistas de esta cinta, cuando el aburrimiento de verano les hace sospechar que su afable vecino el sheriff es en realidad un despiadado asesino en serie de niños.

Los directores de la aclamada y premiada en varios festivales Turbo Kid, nos traen un film basado en los 80, e inevitablemente te recuerda a pelíclas tiernas, con moral y tan grandes como Cuenta Conmigo, Estrangers Things, Los Goonies y similares.

Los jóvenes actores realmente dan la talla, viviendo cada uno su drama familiar en un tono apto para todos los públicos, pero en la que los mayores sabemos leer entre líneas qué pasa cuando un padre bebe de más cada día o cuando el amor está desgastado.

He de decir que me encanta el final, no sólo porque pueda estar sujeto a otras secuelas, sino por la idea en sí misma, hubiera sido demasiado fácil acabar con todo, y una amenaza tan simple pero por vida, es la que hace que estés viviendo una vida prestada.

Un buen film para disfrutar de esa inocencia que se quebranta por muchas verdades que duelen y marcan una vida que apenas ha empezado.

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