O cómo la culpa nublará el juicio hasta poner a tu familia en peligro.

El doctor Steven tiene una familia con la que es feliz y mantiene una extraña amistad con Martin, el hijo de un paciente que murió en su mesa de operaciones. Pero pronto Martin quiere más de Steven, quiere que reemplace al padre que le arrebató; ante la obvia negación del doctor, Martin tomará unas medidas drásticas para vengarse de lo que le sucedió a su padre, poniendo a toda la familia de Steven en peligro de muerte.

Unas actuaciones magistrales, una dirección que llevan el indudable sello del director griego Yorgos Lanthimos, por su fotografía, el carácter tan frío de sus personajes pero a la vez espntáneos, con diálogos sorprendentes por sus contenidos, la intensidad de las circunstancias y sus silencios, esos maravillosos silencios cargados de intención y drama.

Sin desvelar cómo el personaje de Martin hace que los niños enfermen o dejen de estarlo, es increíble la fría naturaleza con la que destroza la vida de Steven y la de su familia, su venganza programada es malévola como su mirada, su intención y todo su ser.

Una maravilla más para la colección de películas de este director, haciéndose hueco en este mundo, tan o con sus historias cómoda complejidad de sus personajes.

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