O cómo tu apellido marcan tu vida, aunque intentes huir de ella.

Las 3000 viviendas, de las zonas más conflictivas de Sevilla, y Juan Santos sale de la cárcel con un permiso para celebrar la comunión de su hija Estrella; la mala suerte hace que la familia Santos vuelva para tentarlo sobre la vida fácil, pero ese será el menor de los problemas. Cuando vuelven de la celebración son embestidos por un coche, acabando con la vida de Estrella. A partir de aquí, se abre un tornado de luchas y mentiras, sangre por descubrir la verdad, seguir fiel a muchas ideas y vengar la muerte de la pequeña.

Protagonizada por Mario Casas y Natalia De Molina, cuesta al principio entrar en el film por sus acentos sevillanos forzados, pero pronto se asimila al iniciarse la trama y los diferentes personajes van apareciendo.

La fotografía es muy remarcable, oscura y muchas veces los tonos sin brillo ayudan a reflejar el dolor y la pena en escenas que lo requerían.

La interpretación de los protagonistas realmente está muy bien, pero hay que resaltar la veteranía de Carlos Bardem, que aunque es muy secundario, es un buen enlace en las historias, y su carácter y forma de actuar, cierra una gran interpretación. Ruth Días, Eli en el film, me parece floja, tal vez es su forma de actuar comparada con el triángulo anterior, pero sin duda, le hubiera marcado más personalidad, o tal vez, esta era la idea del director.

Sin duda Paco Cabezas, nos trae una historia en la que se le da varias vueltas de rosca a la verdad, donde los pobres siempre los serán y cuando eres miserable, no hace falta que te lo recuerden.

Una historia de verdades que matan, de historias que duelen y de familias unidas pese a las jodidas ostias que te da la vida.

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