O cómo caer en trampas que te salvarán la vida.

Jon Gutiérrez es inspector de policía,
gay, vasco y fuerte, porque él no está gordo. Su gran corazón le ha jugado una mala pasada y ahora mismo está siendo chantajeado por ello. Un hombre desconocido le “pide” que ha de ir a un piso donde encontrará a una joven, Antonina Scott, y convencerla para que únicamente se monte en un coche y se dirija a una dirección que le han dado.. asi se borrará todo vídeo que circule por la red y se acallará el asunto donde se ve a Jon poniendo una bolsa de droga a un proxeneta para evitar las palizas que le da a una pobre prostituta.

Alucinante, fresco, voraz, te atrapa, te escupe, te vuelve a atrapar, te descarna…
Un thriller que te lo hace leer de forma compulsiva, devorar cada corto capítulo que te adentra un poco más en todas las historias.

Una narración fresca, sin recargas necesarias, no hay de más, no hay de menos.
Personajes que los conoces a medida que se desgrana la historia.
Una historia que te atrapa en seguida y donde la tuerca no deja de ser volteada.

Capítulos cortos, historias del ayer y hoy, historias directas, historias de gente, honor y maltrato.

Sin duda, una obligación leer este libro, sonreír al reconocer a quién se refiera con los personajes secundarios “ficticios”… y esperar con ansias más historias de Jon Gutiérrez y Antonina Scott.

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