Los hermanos Tony y Noé pasan el largo y caluroso verano jugando, hasta que un accidente cambia sus vidas para siempre. Diez años después, convertidos ya en jóvenes adultos, regresan a Royan. El tiempo ha pasado, pero ellos siguen guardando un secreto. Entre la envidia y el amor, la relación entre los dos hermanos es el eje de esta película tan violenta como luminosa.
Leída así, pues parece un film típico, entre envidias, enamorarse de la misma chica, peleas, y blah, pero no, todo es mucho más complejo y con muchas capas, acompañado de los vivíos colores del verano, transcurriendo todo durante el día para que no perdamos ningún elemento visual que acompaña a la historia.
Empezando por la interpretación principal, la de los dos hermanos, es muy compenetrada y visceral, sobre todo porque en la vida real, son hermanos, y eso se nota, en la confianza, los gestos y la familiaridad, eso es muy difícil de impostar.
El hilo narrativo, es muy potente, sin hacer spoilers, y poco a poco te vas enmarañando en esa jaula de sentimientos encontrados entre los dos hermanos, mezclando realismo y fantasía controlada, para que sea tolerada y aceptada de manera natural por el espectador.
El bien y el mal, el ying y el yang, de eso se trata durante el film, está ni siquiera bien actuar como es debido, o mejor mandarlo todo al carajo y ser un villano.
El director, Simon Rieth ha dirigido diversos cortos, premiados en festivales de todo el mundo y Nos cérémonies es su primera película.
Un film que lo vives y sufres al mismo tiempo que el tormento de esos dos hermanos, un film que te sumergirá en los rayos del verano, y poco a poco la tensión te irá impregnando si darte cuenta:
https://youtu.be/7QZNg_2dl0Y