
Impulsado por las sombras de su pasado, James Sunderland regresa a Silent Hill para encontrar a su amor perdido, Mary Crane. Pero el pequeño pueblo oscuro y deprimente ya no es el lugar de sus recuerdos. James se encuentra con personajes que le parecen demasiado familiares y que intentan distraerlo de su búsqueda de Mary. Cuanto más busca a Mary, más comienza a preguntarse si esto sigue siendo la realidad, o si ha caído en el oscuro inframundo de Jacob Crane.
Y hasta aquí.
Porque o eres fan de la saga o no vas a entrar para nada en la película.
Y así me ha pasado.
El principio y el final es lo único que para mí tiene algo de sentido, y el nudo parece un montón de sketchs sin orden aparente, lleno de surrealismo en el que intentas buscarle una lógica y al no encontrarla, vas perdiéndote en lo que sucede, por lo que acaba aceptando lo que ves y ya.
El imaginario fantástico es espectacular, los seres y monstruos que aparecen son muy iguales al juego, que no es que sea ni bueno ni malo.
La ambientación que acompaña a la cinta es muy inmersiva, igual que algunas decisiones de cámara y fotografía, y simular la vivencia desde dentro del videojuego.