O cómo ser la principal testigo de un asesinato que esconde mucho más.

Sofia es una joven pianista invidente, su vida transcurre entre su trabajo y la tranquila vida en su apartamento, con las dificultades que puede encontrar en su día a día debido a su invidencia. Pero una noche su vecina del apartamento de arria, Veronique, con la que a veces se había encontrado en el ascensor, le mete un objeto en el bolsillo de la chaqueta y le susurra una extraña frase, mientras es perseguida por un hombre. En el apartamento de arriba se oyen golpes y ruidos y de pronto, Veronique sale disparada de su balcón hasta estrellarse contra el suelo. Sofia, alertada por los ruidos se convertirá en la única testigo, aunque no podrá describir al hombre que persiguió a Veronique y ahora ha empezado a perseguirla.

Al estilo de la joven Audrey Hepburn en Sola en la Oscuridad de Terence Young, nos planta a una joven desvalida por su ceguera en la que ha de valer su ingenio y destreza para salvar su vida.

Spoilers Alerts a partir de este momento.

En este caso, los recuerdos que surgen de Sofía son fáciles de interpretar y saber qué es lo le pasó a ella y su familia a manos del malvado Radic, ahí el director no lo pone difícil. Pero son los detalles los que te hacen intuir, de manera poco sutil por parte de dirección, hasta qué punto ella puede ver… el maquillaje disimulando los golpes, Cua do ella está hablando por una cabina, cuando deja la copa de champán en la mesa, etc…

Entretenida pero con pocas sorpresas, situando a un malo muy malo en escena para crear una supuesta tensión poniendo en peligro a una joven con ceguera.