O cómo en sólo en unos segundos se puede torcer tu vida al lado difícil.

Gun-Su es un corrupto oficial de policía que se dirige hacia la funeraria para velar por el cuerpo de su difunta madre, pero con el cansancio y la falta de concentración en la carretera, atropella y mata a una persona. Debido a los nervios y la responsabilidad del accidente, decide esconder el cuerpo y no dar ningún parte de responsabilidad. Pero sus problemas no acaban más que empezar, ya que su compañero empieza a investigar la desaparición de una persona que ha desaparecido, coincidiendo con la secreta víctima del atropello, y el móvil del desaparecido, en poder del agente, le llevará a una importante y extensa red de narcotráfico al contestar una llamada.

Ingeniosa y fresca, aunque no nos cuente una historia nueva, como es el tráfico de drogas tantas veces ya contado, sí que es nueva la forma diferente y fresca de explicarla, con dosis de humor que se disuelven a mitad de la película.

Muchas veces cardíaca, otras delirante y otras al más puro estilo oriental, es un film, que no decepciona aunque no sea el peliculón del año.

La escena en la funeraria es uno de los más divertidos que puedo recordar en este Festival. El nerviosismo del personaje, la situación embarazosa en el ataúd, esos tics coreanos que tanta gracia nos hacen y la combinación con la historia en sí, es una gran candidata a ser disfrutada por el espectador.

Os acerco su cásting de IMDB

Os dejo aquí el trepidante trailer.

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