Año 2040, futuro robótico y cómo se juega con la tecnología a niveles que no deben porque puede destruir a sentimientos.

Álex (Daniel Brühl) es un científico con ideas avanzadas a su época y vuelve a su pueblo natal donde dejó su pasado, a su familia, a amigos y al amor.

El reencuentro con todos ellos y con un olvidado proyecto es el desarrollo del film.

La verdad es que me sorprendió gratamente, puesto que iba con los perjuicios de «buff española»! Y la verdad es que no está mal, sobre todo los efectos especiales, tanto la animación como interpretación, hay de curiosos y divertidos como los robots de los animales de compañía o la secretaria de la universidad, y fantásticos como la realización del carácter del robot que pretende moldear Álex en su proyecto.

Es divertido ver a Lluís Homar haciendo de chacho-robot denominado Max, dotado de varios niveles de emotividad, diseñado para ocuparse de las cosas de casa. La interpretación de Eva (Claudia Vega) la nena, no está nada mal la verdad, muestra cómo ha de ser una nena de esta edad puesto que es la intención de la película por ser uno de los tres personajes principales.

El tema, bueno la verdad es que podría ser un poco más retorcido o lo que pasase no fuera tan evidente, ya que la trama central creo adivinar, que en seguida lo ves venir, intuyes el gran secreto o la transformación del proyecto. Claro que al ir con unas espectativas tan bajas me sorprendió para bien claro.

Creo que es una película que ha de verse, sé que hay mucha gente que la ha puesto a parir, pero hemos de contar que aunque nos la venden como una película futurista y robótica, es una historia sentimental y de amor, por lo tanto ha de ser analizado tal cual.

 

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