
Mathias lleva a su mejor amigo Philippe en un viaje en bicicleta por carretera que les llevará del Atlántico al Mar Negro. Juntos repetirán el viaje que emprendió su hijo Yuri antes de desaparecer trágicamente. Una aventura que recorrerán con ternura, humor y emoción.
Hay películas que nacen del dolor más profundo y, sin embargo, consiguen transformarlo en algo luminoso. En bicicleta, dirigida y protagonizada por Mathias Mlekuz, es una de ellas. Un film francés profundamente entrañable que toma la forma de un road trip en bicicleta para hablar de algo tan difícil como la pérdida de un hijo.
La película es, ante todo, un viaje. Un recorrido físico a través de carreteras, paisajes y kilómetros compartidos, pero también un viaje emocional lleno de recuerdos, silencios y conversaciones que van emergiendo poco a poco. Mlekuz convierte ese trayecto en una forma de enfrentarse al dolor, de caminar —o pedalear— hacia una posible reconciliación con lo que ocurrió.
El tono de la película oscila constantemente entre la emoción y la ternura. Hay momentos en los que la sonrisa aparece casi sin darse cuenta, gracias a la complicidad entre los personajes o a la belleza del propio viaje. Y otros en los que las lágrimas llegan inevitablemente, cuando el peso de la pérdida se hace demasiado evidente.
Uno de los aspectos más interesantes del film es su forma de rodar. En ocasiones parece un documental, casi como si estuviéramos acompañando de verdad a los protagonistas en ese trayecto. En otros momentos, la película recupera una puesta en escena más claramente cinematográfica. Ese equilibrio entre lo íntimo, lo espontáneo y lo narrativo refuerza la sensación de autenticidad que atraviesa toda la historia.
Pero, por encima de todo, En bicicleta habla de la amistad profunda que se convierte en un refugio cuando la vida golpea con una dureza insoportable. La película muestra cómo, incluso en los momentos más dolorosos, el afecto, el humor y la compañía pueden ayudar a seguir adelante.
A lo largo del viaje, los recuerdos van apareciendo y la historia de lo ocurrido se va desgranando poco a poco. Cada kilómetro recorrido es también una pequeña pieza que ayuda a reconstruir el pasado y a entender mejor el presente.
En bicicleta es una película emotiva, honesta y profundamente humana. Un viaje lleno de dolor, pero también de belleza, que demuestra hasta qué punto compartir el camino puede hacer más llevadera incluso la pérdida más difícil de asumir.