
Retrato de una madre y una hija que se ven abocadas a marcharse de su piso, en el barrio de Collblanc de Hospitalet de Llobregat, después de que lo compre un fondo buitre.
Crítica – Los Tortuga, de Belén Funes
Belén Funes vuelve a mirar de frente una de las realidades sociales más incómodas y dolorosamente habituales de nuestro tiempo con Los Tortuga.
La película retrata una situación que, por desgracia, ya no resulta excepcional: familias que son expulsadas de sus hogares cuando los alquileres pasan a manos de fondos buitre que convierten la vivienda en una simple operación financiera.
El film sigue a una familia atrapada en esa dinámica de precariedad y desarraigo, obligada a moverse entre la ciudad y el pueblo en una lucha constante por sobrevivir. Ese desplazamiento no es solo físico, sino también emocional. El pueblo representa unas raíces, una memoria, una forma de vida que parece más pausada. La ciudad, en cambio, es el escenario de la batalla diaria: jornadas interminables de trabajo, presión económica y una sensación constante de inestabilidad.
Las interpretaciones de sus protagonistas son uno de los grandes pilares de la película. Ambas transmiten una fuerza impresionante, cargada al mismo tiempo de ternura, incomprensión y dolor. Sus miradas, sus silencios y sus pequeños gestos consiguen expresar con enorme claridad el peso emocional de la situación que viven.
Especialmente impactante resulta el retrato de la madre, atrapada en un ritmo de vida agotador, encadenando horas de trabajo mientras intenta sostener a su hija en medio de una realidad cada vez más difícil.
La película muestra con gran sensibilidad ese desgaste físico y emocional que muchas veces queda oculto tras la palabra “precariedad”.
Belén Funes construye así una película dura de roer, sin concesiones ni sentimentalismos fáciles. Una historia que incomoda porque resulta demasiado cercana, porque refleja situaciones que vemos repetirse una y otra vez en nuestra sociedad.
Los Tortuga es definitiva, un retrato honesto y muy humano sobre la dignidad en medio de la dificultad. Una película que nos recuerda que la pobreza no tiene una sola cara, sino muchas, y que detrás de cada una de ellas hay historias de resistencia cotidiana.