Gabriel (Keanu Reeves), un ángel bienintencionado, pero bastante inepto, baja a la Tierra con el propósito de ayudar a Arj (Aziz Ansari), un organizador de conciertos en apuros y Jeff (Seth Rogen), un rico inversor de capital riesgo. Aunque las intenciones del angelical Gabriel son buenas, las consecuencias de sus actos no serán las esperadas…

Ya iba con unas expectativas bajas, pero es que lo que me encuentro ni siquiera las cumple.

Creía que iba a encontrarme una comedia bienintencionada, con una trama de lo más masticada pero con toques brillantes de Seth Rogen, y unos gags que estuvieran a la altura para decir que es una película cuqui.

Parece que hayan tenido una idea clara, que es la del Body Swap, pero que deciden darle otro giro a lo que hasta ahora hay y lo veo bien, y no se convierta en una cinta de comedia sobre en un intercambio de vidas más. Pero casi que lo hubiera preferido.

Pero a medida que han ido grabando, da la sensación de que se les ha ido ocurriendo nuevos enfoques e ideas que se complementan tanto en la historia principal como en las subtramas, y las han ido incorporando.

Error.

El film carece de estructura, que sostenida por subtramas que deberían fortalecer a la principal, amenizando a la cinta, lo que hace es que flojee tanto o más que el guion que es entre malo y débil.

Tramas que no tienen sentido, diálogos que dan para más pero se quedan en el borde del humor, sin llegar a meterse, pero lo que ya no tiene nada de gracia, es lo que parecía una broma privada y lo han querido rodar, y es la simpática presencia atractiva que produce Keanu en todos los sentidos, el de que es bueno y lo está … camooooon!!!! Y ya no digamos su interpretación, vale que nunca ha sabido actuar, y donde mejor está es en su saga John Wick por lo poco que habla y lo mucho que corre, pero al forzar el papel de alguien angelical y nuevo en la vida … omg!!!

Los chistes y gags lanzados por Seth Rogent y Aziz Ansari, que deberían ser la base de las risas en los espectadores, son tan edulcorados y descafeinados, que un diabético necesitaría azúcar para subirle los niveles y no se desmayara con tanto blanqueo de realidad.

Está bien la crítica social que hace sobre el pago mal remunerado de los repartidores, la indiscriminada sociedad del consumo y el poder abusivo que sentimos los usuarios de las apps de delivery.

Además de las dificultades de llegar a fin de mes con pluriempleo basura y malviviendo para llegar al próximo trabajo.

Pero el discurso hace aguas porque lo dejan de lado, lo retoman, lo sacuden, lo dejan descansar y ooootra vez a la carga.

No funciona, ya sea por el guion que es débil o por la falta fija de una idea que seguir, pero además, el hecho de muchos de los interpretes se les asocie a la comedia, no significa que la película tenga gracia, que de echo, tiene muy poca.

El trabajo de cámara es el correcto para esta filmación y casi diría, que es el ideal para plataformas y que se consuma a través de móvil.